sábado, 12 de febrero de 2011

Adiós, Mubarak

La alegría nunca había sido tan sincera como en los rostros de un Egipto que parece va camino de la libertad. Seguro que la felicidad que yo he sentido al recibir la noticia de la dimisión de Mubarak no es sino un ínfima parte de ese sentimiento tan anhelado por un pueblo oprimido durante demasiado tiempo.

Que sepan dirigir sus esfuerzos hacia un país libre. Que no se dejen engañar por fundamentalistas ni por gobiernos occidentales. Que construyan en base a esa unión demostrada estos días y simbolizada en la plaza Tahrir, un nombre que jamás se borrará de nuestras memorias y que dentro de no mucho se estudiará en los libros de Historia, un país próspero y tolerante con todos y cada uno de sus habitantes.

Porque la libertad es el derecho más valioso del hombre y Egipto ha demostrado ser un pueblo pacífico y unido.

Buenas noches y buena suerte.

viernes, 4 de febrero de 2011

Palabras para la Historia

Existen declaraciones, palabras, frases que se perpetúan a través de las décadas, los siglos y los milenios como documentos históricos de un valor incalculable, pues reflejan sentimientos, opiniones, ideologías, creencias y pensamientos que nos enseñan lo que fuimos, explican lo que somos y nos empujan a pensar lo que seremos. Tal vez estas palabras sean vistas dentro de unos años como el testimonio de un pueblo que con su unión logró alcanzar una libertad casi impensable. Queda demostrado una vez más que no hay fuerza más grande que la colectividad unida por un principio justo.


miércoles, 2 de febrero de 2011

Jazmines revolucionarios

Parecía una chispa al principio, pero se ha convertido en un incendio de dimensiones todavía inimaginables. Cuando prendió fuego a su cuerpo, Bouazizi no era consciente del acontecimiento histórico que estaba iniciando. El sacrificio de su propia vida ha provocado una reacción en cadena, haciendo que millones de personas hartas de las dictaduras encubiertas que reprimen su libertad, tomen las calles para exigir un cambio en el rumbo de sus destinos, luchando por un futuro próspero y un trabajo digno con un salario que les permita vivir con cierta solvencia. No buscan grandes lujos, sino una situación de bienestar a la que todos los seres humanos deberíamos tener acceso.

Egipto centra estos días la atención de medio mundo, protagonizando las portadas de todos los periódicos -tanto en papel como en la red-, telediarios, emisoras de radio y un buen número de blogs y redes sociales, que se están imponiendo como la forma más rápida y directa de transmitir a los cuatro vientos lo que acontece en momentos tan importantes como este. Túnez parece haber pasado a un segundo plano, pero continúan ocurriendo importantes acontecimientos como la detención del ministro de Interior que causó la muerte de 210 civiles debido a la actuación desproporcionada de las fuerzas del orden.

Yemen se prepara para una multitudinaria manifestación mientras su "presidente" anuncia que se mantendrá en el cargo hasta las próximas elecciones, a las que no se presentará. Flaco favor hacen estos dictadores a sus países que tanto aman, pues no conseguirán sino aumentar la tensión entre la abrumadora mayoría de detractores de su régimen, una mayoría pacífica y desarmada y una minoría de fieles que actúan con total violencia e impunidad, amparados por unos líderes que ya han perdido las riendas del gobierno, pues cuando el pueblo se alza ningún enemigo es lo suficientemente poderoso como para acabar con él. El ejército egipcio de momento se niega a intervenir, pero es cuestión de tiempo que inicien acciones contra los partidarios de Mubarak que desde hoy han comenzado a sembrar la violencia injustificada en las calles de El Cairo. Tahrir es el nombre de la plaza que será recordada como el fuerte de los libertadores, el lugar donde fue derramada la sangre de un pueblo que ansió la libertad hasta conseguirla.

En Jordania soplan también vientos nuevos con las protestas que recorren todo el país. El rey Abdalá II se ha visto obligado a renovar el ejecutivo pero las demandas de los manifestantes van por otros derroteros más democráticos. Desean poder elegir a sus representantes parlamentarios, así como al primer ministro, algo que hasta ahora puede realizar el rey a su antojo. Además, no hemos de olvidar que las reivindicaciones fundamentales en todos los países afectados por las revueltas son básicas: rebajas en los precios de productos básicos, trabajo, libertad de pensamiento, acceso a una vivienda digna... En fin, cosas que a nosotros nos parecen inimaginables pero que al paso que vamos no tardaremos mucho tiempo en demandar.

Observemos expectantes el devenir de la situación en estos países. Respetemos la elección que tomen siempre y cuando sean consentidas por el pueblo. Celebremos el despertar necesario de estos millones de seres humanos que merecen vivir con dignidad porque como cantaba aquel que ya se fue:

"Habrá un día en que todos
al levantar la vista
veremos una tierra
que ponga Libertad"


*Necesitaba poner un poco en orden mis ideas con toda la información que mi mente recibe estos días. Todavía me queda mucho por reflexionar pero como primer paso y la hora que es, creo que ya basta. A la próxima, más.

sábado, 15 de enero de 2011

Rostro informe

Una gota de sangre discurría lentamente por su oído hasta alcanzar el pabellón auditivo. La hemorragia era demasiado grave como para pensar en la supervivencia, pero en ella existía aún un pequeño hálito de vida que le animaba a no rendirse. Sus pupilas reflejaban la imagen de un ser situado frente a ella con tan poca nitidez que no podía enfocar su rostro. Veía cómo oscilaba del mismo modo que el péndulo de un reloj. Parecía un cuerpo inerte abandonado a los designios del viento.

No recordaba nada de lo que había ocurrido, pero podía sentir un ardor insoportable en la cara, tal vez la secuela de un puñetazo. Se encontraba demasiado débil como para mover un músculo, para expresar su dolor en una mueca y menos aún para levantarse o gritar pidiendo socorro. Estaba malherida, pero comprendía que no podía hacer nada sino esperar la inevitable llegada de la muerte. Más allá no había nada, o tal vez la perfección. El caso es que ahora no era el momento de pensar en ello.

En la habitación se respiraba todavía el fragor de la batalla, la tensión acumulada, los golpes azotados en su dulce rostro. La feminidad de sus rasgos era deliciosa, inigualable. Y qué decir de su cuerpo. Hubiera sido honrado por los mejores poetas clásicos como la octava maravilla. ¿Por qué tuvo que acabar con ese cabrón?

Ella, aunque no lo sabía, recibió la visita de la parca mientras observaba el cadáver de su novio colgado del techo. Pensando que la había asesinado tras una cantidad considerable de brutalidad física, decidió poner fin a su vida.

Hoy todavía están abandonados en esa habitación. Podría estar en cualquier parte, en cualquier inmueble, en cualquier ciudad de este país. Si percibe un hedor insoportable, señal inequívoca de la muerte, avise a la policía.

jueves, 6 de enero de 2011

El concierto

Me encontraba una noche de abril de 1955 en una pequeña sala de conciertos de Detroit, Michigan, Estados Unidos de América. Sobre el escenario, una banda de jazz compuesta exclusivamente por músicos negros deleitaba a un público completamente entregado. El trompetista desgranaba las notas de un solo mientras el gin-tonic de mi vaso disminuía en cada sorbo. Podía ver la cortinas armónicas que describía junto al piano, mientras batería y bajo marcaban una férrea línea rítmica, una base que iba del swing al bebop con una naturalidad comparable a la de un río que dibuja de repente un acentuado meandro en su cauce.

Poco a poco se aproximaba el final de la pieza. En ese instante, el trompetista, un tal David Miles, agarró el vaso de agua del que había estado bebiendo toda la noche y lo arrojó al suelo con una furia inusitada. Se hizo un silencio absoluto. Los demás músicos permanecieron completamente quietos, a modo de grupo escultórico, mientras su líder mantenía una mirada fija y enfurecida hacia el público, compuesto exclusivamente por blancos.

"Vosotros, que vivís cómodamente en hogares de película, que no tenéis problemas para llegar a fin de mes, os reís de los negros cada día, segregáis a mi raza, una raza si cabe más americana que la vuestra, pues nosotros llevamos siglos trabajando vuestras tierras mientras los blancos os dedicáis a rezongar en el sofá o en cualquier tasca. Ahora que habéis descubierto nuestra música y tratáis de imitarla inútilmente nos negáis acceder a los locales donde vamos a actuar por la puerta principal, nos cobráis por un mísero vaso de agua y nos ofrecéis unos honorarios de mierda comparados con los ingresos que recibís por cada concierto que ofrecemos. Nosotros somos el Black Power y nuestra gente se identifica con nuestra música, el jazz en todo su ámbito, porque ven en ella la furia contenida bajo nuestra oscura piel tras tanto tiempo de desidia hacia nosotros. No defendemos la violencia, sólo queremos la igualdad."

Se oía en la calle el sonido que provenía de una sirena de policía. Estaba claro que alguien les había avisado. Sin embargo, ninguno de los músicos trató de huir. El dueño del garito, escondido detrás de la barra, temeroso ante lo que pudiera ocurrir, había telefoneado rápidamente a la pasma, pero nadie hizo un solo gesto violento, nadie alzó un puño o esgrimió un insulto. En el exterior, una multitud de negros se arremolinaba en la puerta preocupada por lo que pudiera ocurrir a su ídolo. La policía irrumpió con su habitual rudeza mientras todos observábamos atónitos lo que ocurría a nuestro alrededor. Esposaron a toda la banda y los sacaron del local en un abrir y cerrar de ojos. Fuera, la turba gritaba exaltada y se oían claramente los disparos al aire de los antidisturbios.

Me levanté de mi sitio sin terminar el gin-tonic y me uní a mis compatriotas negros.

lunes, 3 de enero de 2011

Veintitrés

23 inviernos me caen hoy. Me voy acercando irremediablemente al cuarto de siglo, pero bueno, no me quiero deprimir pues ahora aún estoy en edad de alegrarme por cumplir años y no de restármelos cuando una chica me pregunta cuántos tengo. Voy a seguir disfrutando del día y a no escribir, que bastante hice esta mañana yendo a estudiar.

Mis mejores deseos para todos

sábado, 1 de enero de 2011

Hasta nunca, 2010

Cuando comenzó de verdad este período de crisis, cuando Lehman Brothers quebró y vimos caer la pirámide que Madoff había ido construyendo en base a la nada, cuando Obama llegó a la presidencia y parecía que todas las esperanzas de la gente de bien iban a verse realizadas, nos dimos cuenta con el paso de los meses de que ninguna de nuestras ilusiones iba a verse cumplida.

Vimos que aquellos culpables de la situación de millones de personas volvían a las andadas, cómo el orden establecido anteriormente se mantenía ahora con restricciones terribles para el ciudadano de a pie. Vimos cómo los derechos laborales conseguidos tras tantos años de lucha se iban al traste no sólo en nuestro país, sino también en otros de nuestro entorno.

Pero sobre todo, lo que vimos aquí fue una sociedad apática, masoquista, suicida. Vimos desde nuestros sofás sin hacer nada por evitarlo, cómo un gobierno que se dice socialista eliminaba de un plumazo nuestras aspiraciones a vivir dignamente, cómo untaban de dinero a bancos y grandes empresas para que repararan sus excesos, su afán de riqueza y avaricia, su puta miseria. Vimos cómo el principal partido de la oposición disfrutaba con todo el trabajo sucio que le estaba quitando de encima el gobierno, cómo sólo ponían trabas a posibles acuerdos y su líder se regodeaba ante sus rivales vanagloriándose de ganar a cualquier candidato las próximas elecciones.

Vimos también cómo prescribían graves delitos de corrupción y cómo los justos, aquéllos que defienden la justicia se han visto obligados a emigrar porque unos fascistas controlan el sistema judicial de nuestro país. Vimos cómo religiosos pederastas se escapaban de la justicia amparados por su líder y cómo un país se derrumbaba definitivamente, encontrándose ahora a la deriva, casi como desde su creación. Vimos la represión en países que se dicen democráticos, pero que no son sino teocracias al servicio de un dios que ya no ampara.

Vimos llorar petróleo al mar, morir aves y peces en una de las catástrofes ambientales más graves de la Historia, vimos cada día en el periódico asesinatos, ataques aéreos entre países vecinos, tensiones que, afortunadamente y por el momento, no pasan de eso.

Vimos irse a grandes seres que lucharon siempre por la libertad, que cantaron a la dignidad y la tolerancia, que usaron la palabra como medio pacificador entre los hombres.

Ahora, en este nuevo año, nos toca tomar ejemplo y aprender de nuestros errores. Nos toca tomar las calles y decirles a los que nos manejan que así no se hacen las cosas, que el verdadero poder reside en el pueblo. Nosotros tenemos la capacidad de hacer caer sus beneficios hasta extremos insospechados, de darles, en una explosión sin parangón, una hostia que no olvidarán en su vida.

Ha llegado el momento y he venido con ganas de dar guerra.

Levantémonos, compañeros.